Un juzgado de Bahía Blanca interpuso la medida luego de una denuncia presentada por una trabajadora del PAMI. La obra social deberá garantizar la seguridad de la denunciante.
La Justicia Federal dictó un amparo para que una víctima de violencia de género no se cruce en el lugar de trabajo con el denunciado, y el empleador deberá garantizar eso.
En el sumario, publicado por el medio MicroJuris, plantean que «corresponde admitir la acción de amparo tendiente a que la empleadora garantice que la actora y el agresor no compartan el mismo lugar de trabajo, dado que se comprobó el ejercicio de diversos tipos de violencia de género de parte del superior jerárquico hacia la amparista, no solo por los informes y testimonios del médico, sino por la declaración de una compañera de trabajo de la actora».
La Justicia falló a favor de la denunciante
Así, el PAMI, deberá garantizar un protocolo para proteger a la denunciante, de quien se preserva la identidad pero que acudió a la Justicia por la situación de violencia.
«Se desprende la insuficiencia de las medidas tomadas por el empleador al ‘trasladar’ al agresor a otra oficina dentro del mismo edificio, en contraposición con lo dispuesto por su propio Protocolo de Actuación en la temática; a lo expuesto se suma el incumplimiento del protocolo de violencia de género en lo atinente a la percepción del sueldo por parte de la actora, toda vez que inicialmente descontó el presentismo para posteriormente privarla de su haber, aun encontrándose en conocimiento de la situación que la misma se encontraba atravesando, las medidas tomadas en consecuencia y existiendo un vasto intercambio de cartas documento y correos electrónicos entre las partes», explican en el fallo, mediante el cual instan al empleador y al agresor a realizar las capacitaciones correspondientes en materia de género -‘Ley Micaela’ – «que no solo resultan necesarias en el caso, sino que son obligatorias para el personal de la demandada».
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El PAMI deberá interceder para impedir que vuelva a suceder
La situación se dio en Bahía Blanca, en el Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados (PAMI), y la denuncia fue presentada en diciembre, y la tomó el Juzgado Federal nro. 1, Secretaría nro. 3.
La víctima fue identificada como «M.F.A.», para preservar su identidad, con el patrocinio de la abogada de la Dra. «M. L. F.» y solicitó medidas de protección contra el Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados.
Puntualmente, solicitó se ordene en forma inmediata la modificación del lugar de trabajo de su agresor y que, para garantizar su seguridad, se ordene al empleador informar el cumplimiento de la medida previo a su reincorporación; asimismo, que se establezca la obligatoriedad de la capacitación de la ley 27.499 para el agresor; el reintegro de los salarios caídos y el cumplimiento estricto del protocolo de violencia de género de la institución.
Amparo
Sostuvo que sufre un trato discriminatorio grave por parte de su empleadora, que ha afectado su salud mental y exige un pronunciamiento impostergable.
Refirió que comenzó a trabajar en el INSSJP el 5 de enero de 2009 y cumple funciones como administrativa en planta permanente, con una carga horaria semanal de 35 horas, en las dependencias de la (.) sita en (.) de esta ciudad.
Denuncia
La denunciante trabaja en el área de Veteranos de Guerra desde hace diez años, donde realiza liquidaciones y gestiones de pagos a proveedores, atención al público, gestión de recetas, etc. y que su superior jerárquico es el agente G. O. G., quien cotidianamente efectuaba comentarios sobre su aspecto: »que melones», «como te viniste hoy», «estás más gordita», «que pan dulce», «como lo habrás dejado a L.», «que lindo perderme ahí», «que boquita, con esa trompa pintada las cosas que harás», «antes eras una Barbie y ahora sos una Barbie gorda», «que fotitos que subiste ayer», «vení, explícame acá sentadita a upa».
Puso de resalto que durante diez años recibió ese tipo de comentarios sin poder dimensionar como repercutían negativamente en su salud mental y que en julio de 2023 tuvo un ataque de pánico dentro de su lugar de trabajo con hipertensión y precardialgias, por lo que fue atendida por la médica Oriana Jesús Oliver y debió retirarse antes.
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