
WikiLeaks ataca de nuevo. Esta organización, famosa por la publicación de millones de importantes documentos militares y diplomáticos clasificados de EE.UU. que ha hecho durante los últimos años, por primera vez ha desvelado estos días documentos y correspondencia oficial estadounidense secreta sobre el último período de la dictadura franquista e inicios de la Transición.
Y en ellos el rey de España no sale precisamente bien parado. En un momento en el que su hija menor, la infanta Cristina, ha sido imputada en la causa por corrupción que se le sigue a su marido, el duque de Palma Iñaki Urdangarin, Juan Carlos recibe un nuevo golpe y por el flanco menos esperado.
El diario digital Público, que ahora detenta los derechos de publicación en España de los materiales de WikiLeaks, ha dado amplia difusión a una serie de documentos que probarían sin lugar a dudas el papel de gran informante de Washington que jugó el actual rey cuando Franco agonizaba en su lecho y él quería asegurarse el trono por todos los medios.
Franco ya había designado oficialmente a Juan Carlos en 1969 su sucesor como jefe de Estado, pero cuando en 1974 el dictador empezó a tener cada vez más complicaciones de salud y se llegó a temer por su muerte, el entonces todavía príncipe borbón buscó consejo y apoyo internacional para que ese plan de sucesión no se viera alterado.
Eran momentos de gran convulsión. A fines de 1973 ETA había matado en atentado al jefe del gobierno de Franco, el almirante Luis Carrero Blanco. A éste lo sucedió otro hombre de gran confianza del dictador, Carlos Arias Navarro, también con un largo historial como represor a sus espaldas. Juan Carlos pidió entonces a EE.UU., a través del embajador en ese momento, Horacio Rivero, y luego a su sucesor, Wells Stabler, que presionaran a Arias Navarro para que Franco renunciara y le traspasara el poder.
Juan Carlos mantuvo al tanto a Stabler –y éste a su vez al secretario de Estado, Henry Kissinger– de todos los pormenores de la cada vez más frágil salud de Franco. Como forma de granjearse la confianza de Estados Unidos no dudó en proporcionarle también información sobre entretelones de la política interna y externa de España.
La correspondencia y contactos de Juan Carlos no se limitaron al embajador Stabler, sino que la mantuvo también de forma directa con Kissinger y el presidente Nixon en varias ocasiones.
Semanas antes de la muerte de Franco, en noviembre de 1975, Stabler decía a Kissinger: “La desaparición de Franco allanará el camino para una era más esperanzadora, pero la desaparición de Juan Carlos abriría las puertas a una lucha de poder donde los comunistas y los extremistas de todos los colores jugarían un papel determinante”. “Debemos darle todo el apoyo que nos está pidiendo”, añadía el embajador en otro mensaje a Kissinger.
Én plena Guerra Fría, Estados Unidos no sólo veía al príncipe como su hombre de confianza que podría frenar a “los rojos” en España, sino que miraba aun más lejos, al futuro de sus bases militares en la Península Ibérica. A fines de 1975 se tenía que renegociar precisamente el acuerdo entre los dos países y Franco chantajeaba a Washington. Les decía que esas bases eran de vital importancia para la defensa de todos los países de la OTAN frente a una agresión comunista, por lo que exigía entonces a EE.UU. para que lograra que sus socios en esa alianza militar aceptaran el ingreso en la misma de España.
Estados Unidos sabía bien que sus aliados se resistían a incluir a un gobierno dictatorial como el de Franco en la OTAN, pero daba por seguro que esa situación se solucionaría inmediatamente si Juan Carlos se hacía con el poder tras la muerte del dictador.
Poco después se produciría la muerte de Franco, la entronización de Juan Carlos y se perfilaba la monarquía parlamentaria como nuevo modelo de Estado. En 1976 se firmaba el Tratado de Cooperación y Amistad entre España y EE.UU. y años después, en 1982, España ingresaba como miembro en la OTAN.
La filtración de estos documentos por WikiLeaks llega en un momento muy simbólico. Hoy, 14 de abril, se cumple el 82º aniversario del inicio de la II República española. Tras 29 años en el poder y después de apoyar la dictadura de Primo de Rivera, caía, derrotado en las urnas, el rey Alfonso XIII. Era el abuelo del actual rey de España.