En su editorial, el periodista y conductor de La Mañana, Víctor Hugo Morales, analizó la última maniobra del Gobierno de Javier Milei –con el planteo de intervenir la Provincia de Buenos Aires y pedir la renuncia de Axel Kicillof– y aseguró que lo hace para desviar la atención de sus escándalos. “Nadie tomará en serio su bravata, pero nos deja, en cambio, un panorama sobre la desmesura del personaje. Termina siendo Milei el que recibe el golpe entre la gente que tiene claridad mental y buenas intenciones”, afirmó.

El editorial de Víctor Hugo Morales

El mismo día que Milei se replegó de las palabras idiota, imbécil, retardado y débil mental, habló de una especie de golpe de Estado contra la provincia de Buenos Aires.

Sobre esas palabras tan hirientes, hasta el periodismo mafioso había reaccionado. Y se dio cuenta. Dio marcha atrás, pero arremetió en su desvarío lenguaraz contra Axel Kicillof.

Milei es un discapacitado emocional. Y piensa que apropiarse de la provincia es tan sencillo como robar, junto a una banda de criptoenfermos, a los más ingenuos de sus seguidores. Alentado por los titulares y los desvaríos de la prensa, intenta apropiarse de la agenda con un mandoble propio de un desesperado.

La noticia del día no es el fraude. Es la invasión a la provincia de Buenos Aires. Lo consigue: no estamos hablando de cómo sus socios están blanqueando dólares en Estados Unidos para salir rápidamente de la cantidad brutal que amasaron cuando pudieron contar con Milei para hacer la trampa.

En ancas de la muerte también se siente cómodo, como un buen aprendiz de Macri. Desde allí lanza una diatriba enferma, en clave de comedia dramática. Pero también da risa. Aunque en este tiempo no hay lugar ni para la sonrisa.

Lo que personajes como Milei sienten en su impunidad —esa sensación de que todo va bien— es lo que los arrastra a la perdición. Por eso pensó que ya nada podía alcanzarlo.

Nadie tomará en serio su bravata, pero nos deja, en cambio, un panorama sobre la desmesura del personaje. Termina siendo Milei el que recibe el golpe entre la gente que tiene claridad mental y buenas intenciones.

La batalla de Barracas vuelve con su olor a pólvora cuando se le declara la guerra a la provincia de Buenos Aires. Más o menos, eso es lo que ha hecho este insensato personaje.

Nombres como Avellaneda o Carlos Tejedor retornan en la mirada al conflicto que anuncia Milei cuando empieza a creerle a sus patillas que puede ser un héroe.

Sale un rato de los titulares de la estafa y promueve una noticia tan disparatada como él mismo. Sobre la que, inevitablemente, tendremos que trabajar con muchas opiniones y muchos personajes, refiriéndose a lo que debería ser solo un desvarío, pero termina siendo la nota política de la jornada.